ELTIEMPO.COM
Tyson,
una vida a mordiscos
02/18/2002
Mike
Tyson no conoce los límites del ring. Su vida misma parece una oscura pelea
pactada a decenas de asaltos y con cada campanazo los jueces dan su
veredicto. El más reciente, el de la Comisión Atlética de Nevada, que le
canceló la licencia
y vetó la pelea que lo enfrentaría con el campeón británico Lennox Lewis
el próximo 6 de abril.
Un
fiscal de Las Vegas le acaba de iniciar un nuevo proceso por 'asalto sexual'
mientras que él, adicto al escándalo, reta a Lewis a pelear en las calles,
agrede periodistas o convierte la presentación de una pelea en un
cuadrilátero.
"Tyson no debe continuar en el boxeo, ya han sido demasiados sus
problemas y no deberían darle una licencia", le dijo a EL TIEMPO Félix
‘Tuto’ Zabala Rego, promotor puertorriqueño de boxeo radicado en Miami.
"Está mentalmente perturbado y solo piensa en el problema más
reciente. No puede controlarse. Personas como él reciben medicamentos y están
bajo supervisión siquiátrica", comenta Richard Lustberg, sicólogo
deportivo residente en Nueva York.
No todos, sin embargo, quieren fuera de escena al ‘mordelón del
ring’, como lo bautizó la semana pasada un periódico de Los Ángeles.
Después del "no" rotundo de Nueva York, ciudades como Dallas,
Houston, San Antonio, Detroit, Johannesburgo, Los Angeles y Manila, entre
otras, luchan por ser la sede de la ‘pelea del siglo’, un combate que
mueve chorros de dólares.
El miércoles pasado, la República Dominicana se conmocionó con el
anuncio de que Tyson instalaría su cuartel de entrenamiento por un par de
meses en Santo Domingo. Solo allí se moverían 750.000 dólares.
"Tyson está entre los primeros tres boxeadores en ventas del
sistema de televisión PPV (pague por ver) y llena arenas en todo el mundo",
asegura Zabala.
Para Raúl Fain Binda, comentarista argentino de la BBC, Tyson es un
truco publicitario: "Lennox Lewis sabe que su única esperanza de una
bolsa realmente gigantesca depende del malo de la película". Y ese
malo es "Hannibal Tyson".
En ese deporte de moler a golpes al rival, Tyson ha cumplido la tarea. Y
si de llenar páginas de los diarios se trata, se excede. El campeón del
mundo más joven (en 1986 venció a Trevor Berbick), ha derribado en
segundos a Tonny Tubs, a Micheal Spinks, a Carl Williams, pero no encontró
otra salida que morder en la oreja a Evander Holyfield tras dos malos
asaltos en 1997.
Su prontuario con la justicia no es corto. Arrancó en 1978, en Brooklyn,
cuando, a la edad de 12 años, fue arrestado por robar una cartera.
"Es un atleta golpeado por la vida. Tiene problemas como los de
muchas otras personas, pero su familia es todo el país, el mundo, y no
recibe el apoyo necesario. Su vida se describe en los medios de comunicación",
asegura Lustberg.
"Se dice que Tyson es maniaco-depresivo, ha vivido muchos años en
el foco de atención y no ha podido superarlo", afirma Zabala.
Víctima o no, sus empresarios están al tanto de un fenómeno seguido
por miles. "Solo vieron en él a la máquina productora de millones de
dólares", dice Estewil Quesada, especialista en boxeo de EL TIEMPO,
para quien Tyson no debería retirarse tan pronto. "Tiene pegada para
ser campeón mundial".
Otra cosa piensan sus críticos. Kevin Mitchell escribió recientemente
en The Observer que si "Tyson pelea con Lewis, los únicos tontos serán
los que paguen por ver eso".
Tyson, sin embargo, no es el único protagonista de la larga novela negra
que ha sido escrita dentro y fuera de cada ring. "El boxeo está en
crisis. Lennox Lewis es un monarca mediocre. De La Hoya y Trinidad fueron
desinflados, Roy Jones no es ‘ni chicha ni limonada’ y Hopkins solo
irradia antipatía", comenta Nicolás Espinosa, editor deportivo de La
Prensa, de Panamá, y experto en boxeo, que conserva una mirada cruda sobre
el tema: "A esta actividad, muy mal llamada deporte, se le une lo más
oscuro del bajo mundo".
Los escándalos más sonados
1987
Es acusado de asalto después de intentar besar a una empleada de
un parqueadero en Los Ángeles. Acuerda un arreglo amistoso.
1988
La actriz Robin Givens, con quien se había casado y de quien se separó ese
mismo año, lo acusa de golpearla y asegura que es maniaco-depresivo y que
su matrimonio es un infierno. Givens y su madre terminan huyendo de su casa
un día en el que Tyson lanza los muebles por las ventanas.
1988
Sufre una fractura luego de una pelea callejera con su Mitch Green
en Nueva York. También queda inconsciente luego de estrellarse contra un árbol
en su carro. Amenaza por primera vez a un reportero en New Jersey.
1989
Se le insinúa sexualmente a una abogada durante un juicio y es acusado de
abofetear a un hombre en un parqueadero de Los Ángeles.
1990
En el mismo año de su sorprendente derrota con James Douglas, es
culpado por Phyllis Polaner por acoso sexual.
1991
Es acusado de violación por Desiree Washington, de 18 años de
edad, es arrestado, obligado a pagar una fianza y llamado a juicio.
1992
Es sentenciado a seis años de cárcel y luego amenaza a un guardia
de la prisión.
1995
La corte de Indianápolis lo deja en libertad.
1997
Muerde a Evander Holyfield dos veces en la oreja y es descalificado.
La Comisión Atlética de Nevada le quita la licencia de boxeo.
2001
Mientras Comisión Atlética de Nevada lo examina para darle la
licencia, él afirma en una entrevista que no es un hombre "políticamente
correcto".
2002
Agrede a varios periodistas que lo descubren en un hotel en Cuba.
ALEJANDRO TORRES
Redactor de EL TIEMPO
torale@eltiempo.com.co
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